NUEVO INSTITUTO ONCOLÓGICO, UN EDIFICIO ROTUNDO Y SÓLIDO, BAÑADO POR LA LUZ

Una doble fachada que cambia de tonalidad en función de las condiciones meteorológicas, dos patios interiores abiertos al exterior, tres plantas en superficie, dos plantas en sótano y un gran pasillo en la planta de entrada, con vocación de convertirse en una calle peatonal, donde se ubicarán servicios de uso común como la recepción, la cafetería o el auditorio. Estas son las principales señas de identidad del edificio que albergará el nuevo Instituto Oncológico. Una construcción en la que se ha buscado un diseño amable, que otorgue serenidad y confort a las instancias interiores, en las que, sin duda, la luz será la gran protagonista.

La sede del nuevo Instituto Oncológico abrirá sus puertas en la primavera de 2008. El edificio, diseñado por el arquitecto Jon Uranga y el equipo Uslan ARK, contará con 24.000 metros cuadrados distribuidos en dos sótanos y tres plantas sobre rasante. En la planta baja se localizarán las consultas externas, la unidad de mama y la de resonancia magnética, los servicios administrativos y los espacios públicos. La primera planta se destinará a intervención quirúrgica, albergará los quirófanos inteligentes y los servicios de anatomía patológica y endoscopias, el hospital de día, el laboratorio y la farmacia. El segundo piso será de hospitalización y contará con 52 habitaciones dobles. Bajo rasante habrá dos sótanos, uno con 183 plazas de aparcamiento, y el otro para el acceso de ambulancias y los servicios de Radiología, Medicina Nuclear, Radioterapia y Gamma cámara.

La imagen exterior que ofrecerá el Nuevo Oncológico es la de un edificio compacto, de volúmenes puros y unitarios, con una personalidad propia que lo diferenciará claramente de las construcciones que lo rodean. Una solidez que, sin embargo, no impedirá que el edificio irradie una sensación de serenidad.

La fachada de doble piel constituye, sin duda, una de las principales singularidades de este centro sanitario, que estará ubicado en la zona hospitalaria de Donostia. En el interior, se levantará una fachada convencional con color, mientras que a unos metros se situará la fachada exterior recubierta de cristal. Por tanto el aspecto exterior será acristalado, pero gracias a los materiales utilizados se reflejarán los cambios meteorológicos, convirtiendo al edificio en un espacio dinámico en el que el color, la luz y las sombras estarán en permanente cambio.

Esta doble fachada responde, además, a los criterios de la arquitectura sostenible, ya que posibilita proteger el interior, reduciendo el consumo de climatización. Siguiendo esos mismos criterios se ha apostado por la utilización de las energías renovables para los que instalarán placas solares.

Ya en el interior, el espacio se ordena en torno a dos patios abiertos al exterior de 330 m2 y 280 m2, respectivamente. Una vez más, la intención es dotar al edificio en su conjunto de la mayor cantidad de luz natural posible. Un objetivo que se cumple con creces y que permite, por ejemplo, que todas las habitaciones, 52 en total, dispongan de luz natural, tanto las que dan a la fachada exterior como las que se ubican en torno a los patios.

Por otra parte, la creación de estos patios permite generar espacios con circulaciones abiertas a espacios de luz que facilitan la distribución adecuada de los servicios y la optimización de las circulaciones tanto del personal como de los pacientes y acompañantes.

También en el interior, destaca la creación de una calle en la zona de entrada, que se despliega paralela a la fachada principal, y que trata de crear un espacio interno dinámico en el que se implantarán servicios como la recepción, la cafetería o el auditorio, con capacidad para 140 personas, y otros servicios complementarios, pero también relacionados con el exterior.

En definitiva, un diseño pensado por y para los usuarios, para hacer su estancia más agradable, aumentando el nivel de confort de las instalaciones. Unas instalaciones por las que, dadas las cifras de actividad del actual Instituto Oncológico, cada año pasarán 60.000 personas, a razón de más de 1.500 usuarios al día, de las que más de 2.700 requerirán ser hospitalizadas.

Ubicación estratégica

La nueva ubicación del Instituto Oncológico junto a la zona hospitalaria de Donostia en Miramón-Zorroaga va a aportar también comodidad y confort a los usuarios, a los que se evitarán los actuales traslados desde el edificio de Aldakonea para realizar pruebas en el Hospital Donostia.

Un hecho al que hay que unir que la zona cuenta con más y mejores accesos por carretera, con más servicios de transporte público y que está previsto que se materialicen nuevas actuaciones viarias que mejorarán la accesibilidad a la zona.